Vile

Críticas de películas

Vile

Director: Taylor Sheridan

Intérpretes:Eric Jay Beck, Rob Kowsaluk, April Matson, Akeem Smith, Greg Cipes

T.O.: Vile

País: EE.UU. Año:2011

Filmómetro:  ★★★★★★☆☆☆☆ 

Cultómetro:  ☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆ 

El film Vile fue el último proyectado en el pasado festival de cine de terror de Molins de Rei, sobre el que escribimos una crónica en el post anterior

El cartel de la película es suficientemente esclarecedor: unas tenazas. Unas simples tenazas como metáfora directa y poco sutil del dolor como motor y último objetivo. Hace unos años, “Destino final” (Final destination, 1999) enfrentó a sus sufridos protagonistas al psycho-killer más terrible de todos…la Muerte, dejando a Voorhoes y compañía a la altura del betún. Tomando como punto de partida lo abstracto hecho realidad, con “Vile”, en cierta manera se continuaría por esta senda, pero con el dolor como gran protagonista de la función, aún sin ser, per se, un personaje real. Se trata de la ópera prima de Taylor Sheridan, actor formado en la televisión con series como C.S.I. o Veronica Mars.

El inicio del film no es, precisamente, original: dos típicas parejas “made in USA”, o sea, jóvenes, bellos y con toda la vida por delante, son drogados por una bella desconocida y secuestrados. Cuando despiertan, se encuentran encerrados en una casa decrépita, junto a más personajes. Algunos títulos me vienen a la mente con semejante inicio: “ Saw”, “Cube” , “ La habitación de Fermat”, etc.

Esta vez , no obstante, hay una pequeña e interesante variación. Si en casi todos los films anteriores, el dolor era un paso inevitable en la búsqueda de la liberación, en este caso, el tema se lleva al extremo: sólo causando (y sufriendo) dolor se conseguirá esa ansiada libertad. Cada personaje tiene un aparato de doble via insertado en su nuca el cual recogerá algunas de las sustancias que el cuerpo segrega (dopamina, serotonina y adrenalina) cuando sufre dolor, las cuales se irán almacenando en dicho aparatejo. Al mismo tiempo, en la casa hay un ordenador que va informando, a través de la típica barra, del progreso del grupo en la elaboración de esas sustancias. Cuando, entre todos, lleguen al total exigido por sus captores, les serán extraídos los aparatos y serán puestos en libertad. Dispondrán de solamente 22 horas. Y el espectáculo empieza, una vez resueltas las dudas iniciales, claro está.

¿ Qué duele más, si se arranca una uña o si se sumerge el brazo en una olla con agua hirviendo? Vamos a plantear mejor la cuestión: si el objetivo es sacar provecho del dolor (al segregar el máximo de esas sustancias en en el menor tiempo posible), tendremos que averiguar los diferentes niveles de rentabilidad del dolor (o dolores), sin morir en el intento, claro, porque si uno de los sujetos muere habrá menos opciones de repartir la producción de dolor.

Tal como sospecha uno de los personajes, estas sustancias servirán luego para crear, en un laboratorio, drogas varias. Ya se sabe que en época de crisis económica, se tienen que rebajar los costes de producción…y qué mejor ahorro que un puñado de “voluntarios” productores de tales sustancias? ¡El dolor nuca ha sido tan productivo!

Cinematográficamente hablando, la máxima baza de “Vile”, al menos para el cronista es, aparte de una planificación sobria y sobre todo práctica ( claramente deudora del origen televisivo de su director), de un endiablado sentido del humor que envuelve todo el producto. Y que ofrece momentos memorables para el espectador.

Un ejemplo: una de las chicas, para ayudar a sobrellevar mejor el dolor, le proporciona a su novio un calmante. Y sorpresa mayúscula cuando en verdad solo consigue perjudicar al grupo porque el calmante ralentiza, claro está, la producción de esas ansiadas sustancias…

Pocas veces, humor (sin ser una película cómica) y gore (pasa un poco como en “La matanza de Texas”, en que el impactante recuerdo de la película nos la hace, con el tiempo, mucho más gore y sangrienta de lo que es en realidad) han casado tan bien.

Efectivamente, al espectador le duele más (hasta el extremo de cerrar los ojos) oír el “clac” de una uña al ser arrancada que la visión explícita del mismo hecho. La imaginación hace siempre más que litros y litros de hemoglobina.

En definitiva, una película que, sin pretender en ningun momento originalidad alguna, coge un concepto interesante como la economía aplicada al género de terror, y lo lleva a terrenos insospechados hasta la fecha, todo ello aderezado con momentos memorables de puro humor negro que nos hace facilmente digerible tal extrema situación. Y, por suerte, no hay ningún eco de discurso moralista ni aleccionador. Ni falta que le hace.

AUTOR:Óscar Pla | PUBLICADO: 4 Diciembre 2011 | CATEGORÍA: Críticas de películas

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2 comentarios a “Vile”

  1. J. Martí dice:

    Un gran artículo, no pude verla en el Festival de Molins (problemas varios), pero sin duda tu post me ha despertado el apetito cinéfilo. Saludos!!!!

  2. [...] Película sueca presentada en la pasada edición del Festival de Molins de Rei, ya comentado en este blog. [...]

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