Críticas de películas

Blood runs cold

Director: Sonny Laguna

Intérpretes: Ralf Beck, Elin Hugoson, Hanna Oldenburg

T.O.: Blood runs cold

País: Suecia Año:2010

Filmómetro:  ★★★★★★☆☆☆☆ 

Cultómetro:  ★★★★☆☆☆☆☆☆ 

Película sueca presentada en la pasada edición del Festival de Molins de Rei, ya comentado en este blog.

Empecemos desvelando un poco su argumento: Winona ( Hanna Oldenburg), una rockera de cierto renombre, regresa a su casa natal, aconsejada por su manager, para descansar y coger fuerzas. Allí, después de instalarse en el caserón, y un poco aburrida de tanta soledad, se dirige a un pub a tomar alguna copa. Allí tiene un inesperado reencuentro con un antiguo novio suyo ( al cual había abandonado para seguir con su carrera musical) y otra pareja amiga suya. Winona los invita a finalizar la noche en su casa. Allí, un asesino enmascarado les aguará comletamente la fiesta…

Como se puede apreciar, el argumento en si no tiene nada de original. Lo hemos podido ver en innumerables slashers al estilo, que además, cinematográficamente, le superan en mucho. Eso, que quede claro.

Clichés y más clichés propios del género sobrevuelan incesantemente nuestras retinas hasta decir basta pero una puesta en escena interesante,( como ese caserón, que llega a inquietar bastante, ese paisaje nevado y glaciar), unos asesinatos secos, brutales y con cierto estilo, y sobretodo la presencia de un asesino muy, muy intimidante (permitidme una pequeña pulla: seguro que se comería al “grandioso” “orphan the killer” con patatas…) ,cuyas reacciones inexplicadas no ayudan precisamente al sosiego del espectador, salvan el film del desastre total. Y, tal como pasa en la reciente “Madison County”, la acción tarda lo suyo en llegar…

Uno de los reclamos del trailer son los 5.000 $ que costó únicamente su realización, y el poco presupuesto se nota, sobretodo en la pobreza de los decorados y en la actuación demasiado amateur de su reparto, remarcando la pésima actuación de Hanna Oldenburg, pese a ser la actriz principal.

En definitiva, estamos ante un slasher más con ciertos detalles interesantes que le salvan del naufragio total y que me dan esperanzas que su director, Sonny Laguna, siga progresando en el que será su próximo film “Wither” ( más información en: www.dreadcentral.com/news/48734/sonny-laguna-and-tommy-wiklund-wither-away ), ya en plena post-producción.

Datos Cultmaniáticos:

  • Desde aquí queremos realizar una aproximación esta película que se postula como posible título de culto en un futuro.
  • En la página stockholmsyndromefilm.com, que es la productora del film, nos podemos descargar gratuitamente el primer y mas que notable corto de Sonny Laguna, llamado “Stronglehold”, que marca bastante las pautas de lo que posteriormente veremos en su ópera prima “Madness”, del cual podemos ver el tráiler en YouTube y que, como curiosidad, fue aceptado en en la sección de compra-venta de Cannes.
  • Desde octubre ya se ha editado en dvd, al menos en UK. También ha podido verse en la última edición del británico Frightfest (http://www.frightfest.co.uk).
  • Tommy Wiklund, uno de los productores de “Blood runs cold” y codirector con Sonny Laguna y David Lijerald de “Madness”, interpreta al inquietante policía psicópata de “Stronglehold”.

AUTOR:Óscar Pla | PUBLICADO: 15 Enero 2012 | CATEGORÍA: Críticas de películas

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Vile

Críticas de películas

Vile

Director: Taylor Sheridan

Intérpretes:Eric Jay Beck, Rob Kowsaluk, April Matson, Akeem Smith, Greg Cipes

T.O.: Vile

País: EE.UU. Año:2011

Filmómetro:  ★★★★★★☆☆☆☆ 

Cultómetro:  ☆☆☆☆☆☆☆☆☆☆ 

El film Vile fue el último proyectado en el pasado festival de cine de terror de Molins de Rei, sobre el que escribimos una crónica en el post anterior

El cartel de la película es suficientemente esclarecedor: unas tenazas. Unas simples tenazas como metáfora directa y poco sutil del dolor como motor y último objetivo. Hace unos años, “Destino final” (Final destination, 1999) enfrentó a sus sufridos protagonistas al psycho-killer más terrible de todos…la Muerte, dejando a Voorhoes y compañía a la altura del betún. Tomando como punto de partida lo abstracto hecho realidad, con “Vile”, en cierta manera se continuaría por esta senda, pero con el dolor como gran protagonista de la función, aún sin ser, per se, un personaje real. Se trata de la ópera prima de Taylor Sheridan, actor formado en la televisión con series como C.S.I. o Veronica Mars.

El inicio del film no es, precisamente, original: dos típicas parejas “made in USA”, o sea, jóvenes, bellos y con toda la vida por delante, son drogados por una bella desconocida y secuestrados. Cuando despiertan, se encuentran encerrados en una casa decrépita, junto a más personajes. Algunos títulos me vienen a la mente con semejante inicio: “ Saw”, “Cube” , “ La habitación de Fermat”, etc.

Esta vez , no obstante, hay una pequeña e interesante variación. Si en casi todos los films anteriores, el dolor era un paso inevitable en la búsqueda de la liberación, en este caso, el tema se lleva al extremo: sólo causando (y sufriendo) dolor se conseguirá esa ansiada libertad. Cada personaje tiene un aparato de doble via insertado en su nuca el cual recogerá algunas de las sustancias que el cuerpo segrega (dopamina, serotonina y adrenalina) cuando sufre dolor, las cuales se irán almacenando en dicho aparatejo. Al mismo tiempo, en la casa hay un ordenador que va informando, a través de la típica barra, del progreso del grupo en la elaboración de esas sustancias. Cuando, entre todos, lleguen al total exigido por sus captores, les serán extraídos los aparatos y serán puestos en libertad. Dispondrán de solamente 22 horas. Y el espectáculo empieza, una vez resueltas las dudas iniciales, claro está.

¿ Qué duele más, si se arranca una uña o si se sumerge el brazo en una olla con agua hirviendo? Vamos a plantear mejor la cuestión: si el objetivo es sacar provecho del dolor (al segregar el máximo de esas sustancias en en el menor tiempo posible), tendremos que averiguar los diferentes niveles de rentabilidad del dolor (o dolores), sin morir en el intento, claro, porque si uno de los sujetos muere habrá menos opciones de repartir la producción de dolor.

Tal como sospecha uno de los personajes, estas sustancias servirán luego para crear, en un laboratorio, drogas varias. Ya se sabe que en época de crisis económica, se tienen que rebajar los costes de producción…y qué mejor ahorro que un puñado de “voluntarios” productores de tales sustancias? ¡El dolor nuca ha sido tan productivo!

Cinematográficamente hablando, la máxima baza de “Vile”, al menos para el cronista es, aparte de una planificación sobria y sobre todo práctica ( claramente deudora del origen televisivo de su director), de un endiablado sentido del humor que envuelve todo el producto. Y que ofrece momentos memorables para el espectador.

Un ejemplo: una de las chicas, para ayudar a sobrellevar mejor el dolor, le proporciona a su novio un calmante. Y sorpresa mayúscula cuando en verdad solo consigue perjudicar al grupo porque el calmante ralentiza, claro está, la producción de esas ansiadas sustancias…

Pocas veces, humor (sin ser una película cómica) y gore (pasa un poco como en “La matanza de Texas”, en que el impactante recuerdo de la película nos la hace, con el tiempo, mucho más gore y sangrienta de lo que es en realidad) han casado tan bien.

Efectivamente, al espectador le duele más (hasta el extremo de cerrar los ojos) oír el “clac” de una uña al ser arrancada que la visión explícita del mismo hecho. La imaginación hace siempre más que litros y litros de hemoglobina.

En definitiva, una película que, sin pretender en ningun momento originalidad alguna, coge un concepto interesante como la economía aplicada al género de terror, y lo lleva a terrenos insospechados hasta la fecha, todo ello aderezado con momentos memorables de puro humor negro que nos hace facilmente digerible tal extrema situación. Y, por suerte, no hay ningún eco de discurso moralista ni aleccionador. Ni falta que le hace.

AUTOR:Óscar Pla | PUBLICADO: 4 Diciembre 2011 | CATEGORÍA: Críticas de películas

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Molinst

Eventos

XXX Festival de Molins

Molins de Rei (Cataluña). Teatro de La Peni.

Del 1 al 6 de noviembre

Arranca el treintavo Festival de Cine de Terror de Molins con un acto que reivindica, irónicamente el día de difuntos, que se encuentra más vivo que nunca y atraviesa una especie de segunda juventud, culminación de una resurrección zombiesca tras épocas no muy lejanas en las que se le daba por muerto y enterrado. Una multitudinaria audiencia, de todas las edades y condiciones, acoge entusiasmada la emotiva presentación del festival en forma de (auto)homenaje –incluso con un exceso de autobombo- a treinta ediciones de terrorífica trayectoria. Dos de los fundadores del certamen reciben un merecido premio honorífico, y se proyecta un documental conmemorativo tan apasionado como apasionante. A continuación, la proyección de Braindead (Id, 1992) del hoy reputado Peter Jackson -un título legendario dentro del género gore- conservó el calor de una audiencia enfervorecida, si bien algo diezmada, hasta que la proyección de The blood runs cold hizo bajar en picado la temperatura de una despoblada platea que acogió con frialdad sus ya gélidas imágenes rodadas en heladas tierras suecas. La película dirigida por el debutante Sonny Laguna, acompañado por un minúsculo equipo artístico y técnico, realiza una estimulante “deconstrucción” de un género tan trillado como el slasher al reducirlo a su quintaesencia, a sus partículas fundamentales (un asesino suelto, unos jóvenes acechados…), sin mayores pretensiones, ni (innecesarias) explicaciones. Destacar, asimismo, el óptimo aprovechamiento de las posibilidades hipercinéticas de la compacta cámara Canon D7 (en realidad, una cámara de fotos) con la que fue rodada. En definitiva, una película de terror minimalista que hace buena aquella máxima de que muchas veces menos es más.

Después del pase de El ejercito de las tinieblas (Evil Dead 3, 1992), última parte de la mítica trilogía de Sam Raimi, el martes 2 se presenta la segunda película incluida dentro de la Sección Oficial de Largometrajes –que por primera vez contaba con premiación-, tras The blood rund cold. Como la anterior, un slasher con todos sus ingredientes (matarife de identidad ofuscada con predilección por las armas blancas, jovenzuelos perdidos en el campo…), si bien combinados de manera harto tópica, dando lugar a un plato entre indigesto y, lo que es peor, insípido. Nos referimos a Madison County de Eric England. Una decepción mayúscula, habida cuenta de ser una película que se esperaba con particular expectación.

El miércoles la proyección de El dentísta (The dentist, 1995) de Brian Yuzna pone el broche de oro (para algunos, más bien de latón) al breve ciclo de películas con el que el festival honraba al cine de género de los 90 y que comenzó con Braindead y siguió con Evil Dead 3. Le siguió, ya dentro de la sección oficial de largometrajes, la alemana The last employee de Alexander Adolph. Una irregular parábola, aunque a ratos altamente sugerente y perturbadora, en clave de cine de terror, acerca del inhóspito paisaje humano dejado por la desoladora crisis económica (y de valores) que padecen los países occidentales. Fantasmas, más mentales que reales, pueblan una película de admirable ambigüedad, que incluye nudos de conexión con la ola de cine de terror oriental que arreció los cines en los noventa y el universo cínico de Michael Haneke. El mismo día, la actriz Morjana Alaoui se convertía en el centro de atención con un coloquio que giro en torno a la película Martyrs(2008), que portentosamente protagonizó.

El viernes fue el turno de los cortometrajes a competición, todos ellos dentro del género del terror y con un nivel de calidad más que notable. En total fueron 18 títulos, la mayoría españoles, de los cuales fueron premiados La granja de Ignacio Lasierra (primer premio, interpretación y premio del público Filmin), Fase Terminal (segundo premio), Alastor de Rafa Dengrá (FX) y Deus Irae de Pedro Cristiani (Premio del público).

Y llegamos al sábado, último día del festival. En Molins de Rei, concretamente en el inquietante y magnífico Teatre de la Peni, y al amparo del ya clásico (y necesario) Festival de Terror , se está a punto de proyectar Mom, I’m a zombie (ya proyectado previa y exitosamente en Sitges) el documental de Héctor Sánchez que nos narra la evolución del género zombie desde sus inicios hasta la actualidad, a través de interesantes entrevistas a popes como Jaume Balagueró, Tom Savini o Diana Peñalver, la recordada y sufrida heroína de Braindead (Id., 1992). Con la “Marcha Zombi” de Madrid como nexo, el realizador , a través de la opinión de varios expertos en el tema, varios de ellos escritores de la novísima literatura zombi (al menos por nuestros lares), nos va desgranando las vicisitudes de tan temidos seres, situándonos como punto de partida el film La legión de los hombres sin alma (White zombie, 1932) interpretado por Bela Lugosi y dirigido por Victor Halperin, en la cual se nos presenta al zombi como personaje cinematográfico, aún claramente relacionado con la magia vudú . No sería hasta La noche de los muertos vivientes (The night of the living dead, 1968) de George A. Romero, en que el zombie pasa a transformarse en el no-muerto devorador de cerebros y carne humana que conocemos y tememos todos. Todo esto, y mucho más, nos va revelando el interesante (aunque imperfecto, a nivel puramente fílmico) Mom, I’m a zombi. La tarde no podía empezar mejor.

Un pequeño descanso y a las 19:50 accedemos otra vez a la sala, esta vez en medio de una espesa niebla que nada bueno augura, para disfrutar de lo que muchos consideran el corazón de este Festival: sus ya clásicas XII horas de terror. La sala, como era de esperar, está hasta los topes de impacientes espectadores ávidos de emociones fuertes. Y las tuvimos. Como cada año, hubo atractivas e inesperadas performances entre película y película, a destacar la de la tortilla bañada en sangre y devorada posteriormente ( que no creo que olvide nunca), extraída del cuerpo del mismo sujeto, claro está (recordándome poderosamente una terrible escena del Teniente Corrupto de Ferrara); un par de Leatherfaces corriendo asalvajados por los laterales y un inmisericorde petardón que me dejó oyendo ecos durante un buen rato. Muy buena ambientación, sin duda.

De Insidious diré poco, solamente remarcar el gran interés de James Wan en darle su toque personal a un tema ya tan manido (y con Poltergeist como gran influencia) como el de las casas encantadas. Personalmente, me produjo más de dos y tres escalofríos, además de tenerme en un estado de tensión constante. En general, fue muy bien recibida por los espectadores. Sennentunschi fue, sin dudarlo, el toque “exótico” de la noche. Producción suiza del 2010, y más cercana al thriller que al terror, nos cuenta las reacciones de varios personajes ante la aparición ,en el seno de una ¿idílica? comunidad de los Alpes Suizos, de una bella y misteriosa joven. Creencias religiosas y creencias paganas se dan de la mano en este lúcido, original y a ratos cruel film. Eso sí, para bien o para mal, no dejó indiferente a casi nadie. Gran ejemplo de un tipo desconocido de cine, al menos para un servidor. Y sólo dos palabras para The orphan Killer: gore y aburrimiento a mansalva. Eso sí, con la presencia, quizás, del psychokiller más charlatán de la historia del género. Decepción absoluta. Y pensar que se llevó el Premio a Mejor Película…

Pasito a pasito, Oliver Abbou, con esta coproducción franco-canadiense y gran maravilla llamada Territoires va consiguiendo lo que se merece: premios (en este caso como Mejor Director y el premio del público) y la admiración del respetable. El retorno al hogar de una familia y su obligatorio paso por la frontera (en este caso, de Canadá a EE.UU.) culminará en un descenso directo al infierno de la mano de un agente fronterizo y su fiel ayudante. Nada es tópico en este film. Las situaciones más terroríficas e increíbles se nos sirven en un tono tan realista que muchas veces nos olvidamos de que estamos ante una película. Hay mucho sufrimiento pero Abbou no cae nunca en el exceso ni en el susto fácil. Película inclasificable ya que juega con los géneros de una manera muy inteligente y que nos hace recordar la absurda arbitrariedad de esos géneros. Ópera prima muy, muy recomendable.

Y dejo para última la que para mí fue la gran sorpresa de la noche: Vile, ópera prima del actor Taylor Sheridan (C.S.I., Veronica Mars). Pese a su arranque poco prometedor, demasiado parecido a clásicos como Cube o Saw, es decir, un grupo de personas son secuestrados y han de trabajar en equipo para poder salir airosos de esa situación, la película, acompañada de un muy acertado sentido del humor, se va creciendo y creciendo hasta un final también poco original. El dolor es el gran protagonista de este film. Y sin ser demasiado gore, cumple con creces su objetivo. Quizá no tenga la calidad fílmica y de guión de Territoires, pero hacía tiempo que no disfrutaba ante un film de este género. Para mí, sin duda, fue la gran sorpresa de la noche.

El jurado, integrado por el crítico cinematográfico Quim Casas, Álex Brendemuhl (actor de la más que interesante Herois) y Morjana Aloui han premiado The Orphan Killer (Mejor Película), Territoires (Mejor Director) y The last employee (Mejor Interpretación). El premio del público ha recaído en Territories. Esperamos con impaciencia, desde ya, la próxima edición de un festival que se ha ganado la simpatía y el aprecio, incluso de los aficionados más exigentes.

Nota: El fragmento de la crónica correspondiente a las 12 horas de terror, fue publicada anteriormente en la página web de SCIFIWORLD.ES.

AUTOR:Alberto Romo y Oscar Pla | PUBLICADO: 27 Noviembre 2011 | CATEGORÍA: Eventos

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